Verano con abuelos = diversión de verdad

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Hace unos días nos escribió una de las usuarias de Great Moments contándonos una anécdota de su nieto de ocho años y un amigo. Nos relataba que salieron a pasear una tarde por los alrededores de su casa de vacaciones, a lomos de sendas bicicletas. Subieron y bajaron lomitas que para ellos resultaban grandes pendientes, pasaron junto al arroyuelo, descubrieron plantas. Y al volver a la casa, mientras reclamaban la merienda, exclamaron convencidos: "La bici es mucho más divertida que la consola". Además, nos dijo que estaban agotados y, como consecuencia, esa noche durmieron mejor que la mayoría, y desde luego mucho antes.

No nos sorprendió. Pero nos recordó que, además de la vida virtual, los niños saben reconocer las bondades de la real. Y además nos hizo pensar en algo tan obvio y que sin embargo a veces olvidamos como es que la mejor educación es aquella que proviene del ejemplo, porque la realidad es que la capitana de la excursión era la abuela, a la que por otro lado están acostumbrados a ver andar todos los días por lo menos una hora, con o sin bici.

Así que, dicho y hecho, durante estos días de vacaciones probemos con el espíritu de la relación humana de verdad verdadera. En Great Moments hemos explicado cómo utilizar Instagram, o a pedir fotos positivadas para que no se pierdan en el carrusel del teléfono que te mandan a casa en una semana, o las grandes ventajas de relacionarse con los nietos vía skype. Porque nos gusta potenciar el buen uso de la tecnología y que llegue a todo el mundo. Pero ¿qué tal si nos acostumbramos a pasar tiempo de calidad con ellos sin necesidad de aparatos, teclas y pantallas? Al menos, un rato. Al menos algún día. Y no, no hemos dicho que haya que requisar la tecnología. No sería tampoco realista obligarse a depositar teléfonos o tabletas en un cesto estratégicamente  colocado en la entrada al hogar, como hacen en algunos restaurantes. No. No somos talibanes antitecnología; cómo íbamos a serlo si nos comunicamos con nuestras seguidoras a través de una página web y una Newsletter semanal. En la era de las comunicaciones sería irreal y poco práctico renunciar a los soportes que nos mantienen conectados con el exterior.

Hablamos de ratos donde teléfonos y tabletas no es que estén prohibidos sino que estarán de más. Porque estarán sustituidos por nuestra voz, por nuestras manos, por nuestro gestos.

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– En lugar de enchufar a los niños a los dibujos animados en la tableta, qué tal si les contamos la historia de aquella vez que su padre se perdió cinco minutos en la playa o la anécdota de su madre el segundo día de colegio, cuando dijo aquello de “¿por qué tengo que ir si ya fui ayer?” Los niños adoran escuchar historias reales. Se quedan con la boca abierta.

– El cubo de Rubik es una magnífica alternativa a cualquiera de los juegos con los que polucionan tu móvil si los pequeños lo son tanto que aún no son poseedores de uno, o directamente el suyo si ya han pasado la barrera y disponen de uno.

– Con los más pequeños ya sabes que la alternativa de colorear es perfecta para el rato de la siesta. Y a los algo mayores convénceles  de que no es cosa de niños chicos por la simple vía de hacerlo tú con ellos o de la imitación. Y además si te pones a colorear mandalas que sepas que es más tendencia que hacer sudokus.

Seguro que se te ocurren más alternativas. Los puzzles, las construcciones de madera, los juegos de cartas de familias, cada uno tiene una forma diferente de entretenerse. Todas son una demostración de que hay vida más allá de los teclados y las pantallas.

Equipo Great Moments

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