La importancia de la rutina en verano

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Con el verano llegan los cambios y llega la locura. A ver papás, ¿os acordáis del verano pasado? Sí, de esa revolución que invadió vuestras casas sin saber cómo. Nosotros que nos imaginábamos que todo iba a ser descanso… pero no, al contrario, los peques en esta época estival se suelen revolucionar más. “¿Por qué?” Os estaréis preguntando, la respuesta es fácil: por el no tener cole, el tener demasiado tiempo libre, el salirnos de la rutina que llevamos implantada desde hace muchos meses…

Para evitar esa pequeña revolución es muy importante mantener una buena rutina durante los meses de vacaciones. Está claro que podemos ser más flexibles que con la rutina de invierno porque ya no hay cole, pero debemos establecer también unas rutinas de horas para que los niños no se descontrolen.

Debemos tener en cuenta que cada niño es un mundo y que igual que hay niños que se acuestan prontito y se levantan con sueño (gen marmota) hay otros que se acuestan muy tarde, duermen 5-6 horas y se levantan tan campantes (gen búho). Papás, nuestro primer consejo es que no os  fijéis en los demás niños, fijaros en el vuestro y establecer una rutina en base a sus necesidades porque como vosotros no lo conoce nadie.

Al igual que en el invierno, podemos distinguir la rutina de la semana, de la rutina del fin de semana. Y es que, a pesar de que ellos viven en un fin de semana constante nosotros no, y eso se nota. Los fines de semana los vivimos mucho más diferentes en la época estival que en la invernal, la luz del día y el buen tiempo hace que estemos mucho más tiempo en la calle y, sobre todo, que desconectemos mucho más porque para eso están hechos los findes.

Las rutinas crean hábitos y hacen que los niños se vuelvan seguros, aunque también debemos acostumbrarlos a que, de vez en cuando, las rutinas se pueden romper y ellos deberán adaptarse. De ahí, que los fines de semana nos podamos permitir el lujo de saltarnos un poco las normas porque, además, están de vacaciones 😉

Además de con el sueño, debemos mantener una buena rutina con las comidas, tratando que todas ellas sean a la misma hora, aunque eso sí, adaptándolas a todas nuestras necesidades. La hora del baño tampoco puede faltar y debemos procurar que sea también a la misma hora. Si en el invierno nos bañábamos tres horas antes de ir a la cama, en verano vamos a procurar también continuar así. El baño supondrá la antesala a la cena y al sueño y les servirá para relajarse después de un excitante día.

baño

Gracias a este mantenimiento de rutinas los niños lograrán mantener también una serie de pautas en una época un tanto caótica para todos, y a los papás nos ayudará también a gestionar y conciliar las labores del día a día.

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