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Abuelos primerizos

abuelito
Aún te acuerdas, y se te pone un nudo en la garganta. Casi fue una declaración de amor: vas a ser abuela. Te lo contó, como hacía de pequeño, cuando tenía algo muy importante que comunicarte: al oído, en voz muy bajita. Luego os reunió al futuro abuelo y a ti e hizo la ceremonia completa, brindis incluido, y con la futura madre, claro, que solo se mojó los labios. Desde aquel momento, podrías haber escrito un libro con todo lo que te ha pasado por la cabeza. Miedos. Esperanzas. Inquietudes. Certidumbres. Memorias de lo que fue tu embarazo. Con el abuelo habéis preparado en vuestra casa un lugar especial para el futuro miembro de la familia, dispuesto a destronar a todos los príncipes ya existentes, incluso antes de nacer. Habéis ido haciendo acopio de pequeñas y grandes cosas para el bebé, porque queréis disfrutarlo, vosotros también.

Quien tiene un abuelo tiene un tesoro

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Y ellos dirán: quien tiene un nieto tiene un tesoro. Porque el amor entre ambos, entre los abuelos y las abuelas y los hijos que les dieron los suyos es más que incondicional.