Sus primeros patines

Salir a patinar con los niños es de las actividades al aire libre más divertidas que hay. Walewska nos cuenta la experiencia de su hija aprendiendo a patinar.

En esta época en la que los niños tienen de todo todavía queda hueco para los anhelos: Mencía ansiaba desde hace mucho tiempo unos patines.

Los niños de los 80 teníamos unos patines espantosos e incómodos. Eran de hierro y se ataban con unas correas muy poco glamourosas ¡cuando salieron los patines de bota creímos morir de amor! Yo nunca tuve unos, así que el día que sorprendí a mi hija con sus patines nuevos me transporté a mi infancia y volví a sentir una genuina emoción.

¿Lo primero? Protegernos. Pantalón largo para las caídas y coderas y rodilleras. Y luego mentalizarnos que en el proceso de aprendizaje iba a haber algún culetazo que otro ¡y que eso es normal! Lo importante es no cogerle miedo.

Con los ojos brillantes de la emoción bajamos a la calle. Hay que controlar un poco el equilibrio pero luego ¡vamos! Nos soltamos un poquito, algo tambaleantes al principio ¡pero tocamos la pared! ¡Prueba superada!

Se cayó ¡claro que pasó! Pero sabíamos que era lo normal y lo único que había que hacer era levantarse y seguir. Y eso hizo. Como una valiente, se puso en pie como había aprendido y siguió patinando.

Al acabar me miró entre exhausta y emocionada y me dijo “mañana más”.

Walewska – Mamis y bebés

¡Quiero mis patines!