Cocinitas de madera con encanto

Beatriz, del blog Pintando una mamá, nos cuenta cómo sus hijas dejan volar la imaginación con su cocinita de madera.

Si hay algo que me enamora al instante pensando en los niños es una cocinita de madera, uno de esos juguetes que me trae los más tiernos recuerdos de mi infancia.

Recuerdo como verano tras verano, junto a mis primas, recreábamos nuestras propias cocinitas, fabricando una balanza con palos de madera y cazos de metal, mientras no parábamos de pedir a mi abuela María todo tipo de legumbres, macarrones, especias, sal,…

Y unos cuantos años después, son mis hijas Alejandra y María las que no cesan de jugar con su cocinita. En este caso, así de bonita y de madera.

Yo no sé si se lleva de familia, pero es algo que desde bien pequeñitas les ha llamado la atención. Hemos hecho cientos de picnic y miles de platos y menús, haciendo como si me invitaban a sus casas o como si fuesen las dueñas y camareras de un restaurante. No puedo evitar ver en sus ojos mi pasado, lo que me produce una infinita ternura y felicidad.

Así que me enamora verlas jugar y aún más en su cocinita de madera, por la que siento una especial debilidad. Son cocinitas llenas de detalles especiales, con acabados perfectos y coquetos, y a las que no les falta detalle.

Además, con un montón de compartimentos, perfectas para guardar toda su comidita, utensilios, delantales e incluso, ¿por qué no? el resto de juguetes que tengan por casa. Espacios que siempre vienen bien.

Súper parecidas a las de verdad, con su encimera, fuegos, hornos, microondas…

Un tipo de juguete que, además, aporta muchísimos valores, tales como desarrollar su imaginación y fomentar su creatividad. Y a ellos les encanta, sintiéndose muy orgullosos imitando lo que se hace en casa, como papá y mamá y compartiendo tareas con los mayores, con sus hermanos o con sus amiguitos.

En casa tenemos la cocinita azul más romántica que nos encanta, preciosa por la combinación de colores y por su tamaño compacto.

Cocinas muy reales para que ellos mismos se sientan importantes y jueguen a ser mayores y con un tamaño más que adecuado para tener en su habitación o en cualquier lugar de la casa.

Y con el sello de Imaginarium, lo cual siempre garantiza seguridad, pensando en los niños, y calidad.

Beatriz Abellán

www.galissea.com

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