El primer paso es conseguir una calabaza grandota y redondeada. Puedes preguntar en cualquier frutería.

Cuando se acerque nuestra fiesta de Halloween nos pondremos manos a la obra. Lo primero es cortar un círculo de la calabaza para poder vaciarla cómodamente y que después nos servirá de tapa. Nosotros lo hemos hecho en la parte trasera. Y ahora, a vaciarla, para ello nos podemos ayudar con un cuchillo o una cuchara, como mejor nos apañemos. Es importante “repelarla” al máximo. Sabemos que esta parte no es la más divertida, pero podéis aprovechar la calabaza que saquéis para hacer una rica crema después 😀 (aunque esto igual no les hace tanta gracia a los peques).

Cuando terminemos de vaciarla, haremos los agujeros que formarán las ventanas y la puerta, guardando el trozo de la puerta para coserla a continuación utilizando cuerda fina y una aguja gorda. Alguna ventana también puede ir pintada, por ejemplo nosotros hemos cortado dos grandes y pintado una más pequeña.

Y por fin llega la parte más artística ¡a pintar! Con pintura negra y blanca decoraremos nuestra particular casa del terror. Podéis dibujar alguna ventana, enmarcar las que habéis recortado y hacer vetas en la puerta. Nosotros además hemos pintado un cartel de “Happy Halloween“, un fantasma en un lado y un terrorífico árbol en el otro. Y para rematar, en la parte superior hemos dibujado una gran telaraña ¡con arañitas cayendo!

Y, ¿qué nos falta? pues ponerle velas o lucecitas dentro y tapar la calabaza. ¡Ya verás qué ambiente da a tu fiesta de Halloween!