Rutina para los niños en verano ¿Sí o no?

El verano significa calor, diversión, tiempo libre. Nuestros niños están de vacaciones y se olvidan del cole, los deberes y los horarios. Con el verano nos olvidamos de la rutina y se vive una revolución en casa que a veces los papás no sabemos afrontar. Entonces ¿qué hacemos?

Si piensas en verano, ¿qué es lo primero que te viene a la mente? Calor, diversión, tiempo libre…y ¡revolución!

Porque sí, nuestros niños ya están de vacaciones y atrás quedan el cole, los deberes y los horarios. Con el verano nos olvidamos también de la rutina y se viven momentos en casa que a veces los papás no sabemos hacer frente.

Con el verano llegan los cambios y la locura. ¿Te acuerdas del año pasado? Sí, esa revolución que invadió vuestras casas sin saber cómo. Nosotros que creíamos que todo iba a ser descanso… pero no, ¡al contrario!

Este año además se suma que el fin de curso ha sido muy diferente al de otros años por lo que estas vacaciones van a ser un poco más largas.

En verano los peques se revolucionan más. “¿Por qué?” La respuesta es fácil: por no tener cole, tener demasiado tiempo libre, salirnos de la rutina…

Para evitar estos cambios es muy importante mantener una buena rutina durante los meses de vacaciones. Está claro que podemos ser más flexibles que con la rutina de invierno porque ya no hay cole, pero debemos establecer también horarios para que nuestros niños no se descontrolen.

Debemos tener en cuenta que cada niño es un mundo y que al igual que hay niños que se acuestan prontito y se levantan con sueño (gen marmota) hay otros que se acuestan muy tarde, duermen 5-6 horas, y se levantan tan campantes (gen búho).

Papás, nuestro primer consejo es que no os  fijéis en los demás niños, fijaros en el vuestro y establecer una rutina en base a sus necesidades porque como vosotros no lo conoce nadie.

Al igual que en invierno, en verano también podemos distinguir la rutina de la semana de la rutina del fin de semana. Y es que, a pesar de que ellos viven en un fin de semana constante nosotros no, y eso se nota.

Los fines de semana los vivimos mucho más diferentes en verano. La luz del día y el buen tiempo hace que estemos mucho más tiempo en la calle y, sobre todo, que desconectemos mucho más porque para eso están hechos los findes.

Las rutinas crean hábitos y hacen que los niños se vuelvan seguros, aunque también debemos acostumbrarlos a que, de vez en cuando, las rutinas se pueden romper y ellos deberán adaptarse. De ahí, que los fines de semana nos podamos permitir el lujo de saltarnos un poco las normas porque, además, ¡están de vacaciones!

Además de con el sueño, debemos mantener una buena rutina con las comidas, tratando que todas ellas sean a la misma hora, aunque eso sí, adaptándolas a todas nuestras necesidades.
La hora del baño tampoco puede faltar y debemos procurar que sea también a la misma hora. Si en el invierno nos bañábamos tres horas antes de ir a la cama, en verano vamos a procurar también continuar así. El baño supondrá la antesala a la cena y al sueño y les servirá para relajarse después de un excitante día.

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Gracias a este mantenimiento de rutinas los niños lograrán mantener también una serie de pautas en una época un tanto caótica para todos, y a los papás nos ayudará también a gestionar y conciliar las labores del día a día.

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