¿Cómo juega el niño con seis años?

Con seis añitos nuestro peque ya pasa al cole de mayores y será una etapa de muchos cambios. Te explicamos cómo es el niño a esta edad y cuáles son los juegos que más le apasionarán.

¿CÓMO ES EL NIÑO A ESTA EDAD?

Desarrollo físico y motriz

A los seis añitos son varios los cambios físicos que veremos en nuestro peque. El primero, es probable que se le empiecen a caer sus primeros dientes de leche, lo que resulta muy emocionante para ellos y para el ratoncito Pérez 😉

En este momento el niño es tremendamente activo, por lo que puede que adelgace un poco. Verás como no puede parar de correr, de saltar…¡y de caerse!, porque a esta edad son muy frecuentes las caídas y porrazos varios. Pero todo este movimiento es fundamental para su desarrollo, y es que los niños que llevan un estilo de vida sedentario muestran un peor desarrollo físico.

Lo habitual es que el control de esfínteres ya sea total, tanto de día como de noche, pero no debemos preocuparnos si aún se produce algún escape.

Desarrollo social y emocional

A los 6 años comienza a ir al cole de mayores y día a día va adquiriendo nuevas obligaciones y responsabilidades de las que intentará escaparse. Por ello hay que explicarle con instrucciones claras, que pueda entender, lo que tiene que hacer.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia del juego, que es una fuente muy importante de aprendizaje para ellos.

Es importante que aprenda normas básicas de comportamiento tanto en casa como fuera: cruzar la calle, tener cuidado en la piscina, hablar sólo con las personas conocidas…

Sus amigos son una parte muy importante de su vida, necesitan sentirse queridos y aceptados. La amistad hace que los niños se sientan más seguros de sí mismos, además de mejorar sus habilidades sociales.

Desarrollo cognitivo

A esta edad se sienten orgullosos de sus capacidades y les encanta que les elogien (lo bien que leen, lo rápido que han aprendido a hacer algo…).

Observaremos que su memoria y su capacidad de atención han aumentado considerablemente. Es el momento de inculcarles unos correctos hábitos de estudio y deberemos alabarles cuando consigan aplicarlos en su día a día, ya son lo bastante independientes para ello.

Es probable que empiece a leer por su cuenta, comprendiendo lo que lee y, además, se divertirá leyendo. Si queremos que nuestro peque sea un apasionado de la lectura es importante que vea que sus padres disfrutan leyendo.

Seguramente vosotros, papás con un hijo de seis años, os habéis planteado que ya es hora de apuntar al peque a alguna actividad extraescolar –aunque muchos niños empiezan con las extraescolares ya en parvulario-. En este sentido es importante combinar las actividades elegidas con el tiempo libre de juego, ya que nos encontramos niños con agendas repletas de actividades y con esto lo único que conseguimos es sobreestimularles. Esta sobreestimulación frena su creatividad, su capacidad de planificación y, en muchos casos, su felicidad.

Al aumentar su percepción del mundo le asusta lo desconocido y puede que ciertas imágenes que le lleguen a través de la televisión o de Internet le produzcan pesadillas.

A esta edad el niño necesita entre 11 y 12 horas de sueño diario.

Los juegos y juguetes que más le gustan

Los maquillajes y disfraces de sus personajes favoritos siguen siendo una pasión, si es el caso de tu peque, será enormemente feliz teniendo a su disposición un baúl o caja con elementos que le puedan servir para disfrazarse en cualquier momento.

Le continúan entusiasmando los cuentos, que ya puede empezar a leer por sí mismo.

Le gusta realizar construcciones en equipo, sobre todo puzzles o juegos de muchas piezas y le encantarán los vehículos más complejos, incluso los que sean dirigibles a través de un mando a distancia.

También es probable que empiece a coleccionar cosas (cromos, pegatinas…) y estas colecciones llegarán a tener un gran valor para ellos – hasta que se ponga de moda coleccionar otra cosa 😉 -.

Y por supuesto todo juego que implique moverse, y más si es con otros niños: deportes varios, juegos por equipos, salir con la bici…

No, no nos olvidamos de las pantallas, pero debemos recordar que son para ratitos puntuales, ya que un exceso es tremendamente perjudicial para nuestros niños. En su lugar deben predominar los juegos que les hacen divertirse de verdad, soñar, desarrollar su creatividad… en definitiva, que les hacen crecer.