5 cosas que debes saber antes de “quitar” el pañal a tu bebé

Os traemos 5 consejos para que la operación pañal os sea más sencilla. Lo más importante es tener en cuenta que “no todos los niños están preparados al mismo tiempo para dejar el pañal porque hacerlo es cuestión de maduración, no de aprendizaje”.

El verano previo al comienzo del colegio los padres empezamos a ponernos nerviosos con la mal llamada “operación pañal”. Y digo mal llamada porque con ese nombre no podemos sentir otra cosa que una responsabilidad exagerada, como si estuviésemos sometiendo a nuestro hijo (y a nosotros mismos) a un reto hercúleo que tiene que superar sí o sí. Y, además, ya.

¿Conseguiremos que nuestro hijo deje el pañal antes de que llegue septiembre? ¿Qué pasa si no lo logramos? ¿Y si aún no está preparado y forzamos la máquina? No creo que exista una fórmula mágica más allá de la preparación del propio niño pero, según nuestra experiencia personal, hay cinco cosas que puedes tener en cuenta antes de “quitar” el pañal a tu bebé:

  1. Aceptar que no podemos “quitar” el pañal a nuestro bebé si no ha llegado a un determinado momento de su desarrollo madurativo. O lo que es lo mismo: un niño no aprende a dejar el pañal sino que está preparado para dejarlo cuando controla sus esfínteres. Esto ocurre entre los dos y los cuatro años, pero puede suceder antes o después de esa franja de edad. No hay dos niños iguales. En esto, tampoco.
  1. Observar las señales que nos pueden dar pistas de que el niño empieza a ser consciente de sus esfínteres como, por ejemplo, que le moleste el pañal, que muestre interés por lo que nosotros hacemos en el baño o que nos empiece a avisar cuándo hace o quiere hacer pis y/o caca. Incluso hay niños que piden por sí mismos hacer pis o caca en el baño o en el orinal llegado un determinado momento.
  1. Confiar en ellos. Creo que muchas veces somos nosotros los que dictamos sentencia sobre lo que nuestros niños pueden o no pueden hacer, sin que realmente observemos objetivamente para qué están preparados y para qué no. En el tema del pañal, igual, tanto para seguir utilizándolo como para desprendernos de él. Confiemos en ellos, en sus capacidades y en sus ritmos.
  1. Facilitarles las cosas. Ponerles ropa cómoda y fomentar la autonomía en el baño con pequeños detalles como incorporar un escalón o un adaptador para la taza, o incluso que haya un orinal rondando, puede facilitarles mucho las cosas cuando comienzan a aparecer esos pequeños signos de maduración.
  1. Hacer de la paciencia y de la empatía nuestros pilares. Como decía, cada niño desarrolla la capacidad de controlar los esfínteres en un determinado momento. También creo que entra en juego en este aspecto un factor determinante: el emocional. Así, habrá niños para los que cerrar esta etapa sea doloroso y les genere cierta incertidumbre, otros que sientan miedo ante el paso que están dando… Creo que acompañarles, escucharles, observarles y mostrar empatía hacia ellos es nuestro mayor aporte en este proceso. También en los muchos escapes que habrán, incluso cuando ya pensemos que controlan sus esfínteres a la perfección.

Igual que no todos los niños están preparados para dejar el pecho o dormir en su habitación al mismo tiempo, tampoco todos lo están para dejar el pañal a una edad determinada. Por tanto, opino que siempre es mejor hablar con el centro escolar si no hemos alcanzado esa etapa evolutiva para, de esta forma, intentar facilitar a nuestro bebé la transición del pañal al baño sin necesidad de presionarle o de forzar una situación que puede generar problemas innecesarios como la eneuresis o la eneuresis secundaria.

Diana Oliver de Marujismo.com

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